Situación general de la juventud de nuestro país

a) Combatiendo el mito de la bajada del paro en verano

Recientemente, el 28 de julio, se publicaron datos actualizados de la Encuesta de Población Activa[1]. Rápidamente todos los medios de comunicación se han empleado en publicar la histórica bajada del paro en julio, la mayor desde 1997[2]. Esta bajada ha sido, a nivel estatal, de 83.993 personas, un 2,23 % menos que el año anterior. 

Sin embargo, si vamos al origen de los datos y comparamos el histórico de la variación de la tasa de paro, y nos quedamos con el dato de la variación entre el primer y el segundo trimestre de cada año (este último es el que coincide con los datos relativos a las contrataciones de verano) vemos como históricamente es junio/julio/agosto una época de reducción de la tasa del paro, a excepción de los años 2008 y 2009, donde la crisis estaba empezando y donde ni el verano se libraba de un mal resultado en términos de paro.

PLENO DEL CC AGOSTO-01

Variación trimestral de la tasa de paro

(Comparativa entre el primer trimestre y el segundo de cada año)

Sin título1

Fuente: Edición propia con los datos de la EPA, 2º trimestre de 2016.

Si miramos en qué sectores se ha dado esta subida de la ocupación nos encontramos con que ha sido mayoritariamente en el sector servicios y especialmente en Baleares, Cataluña y Murcia, zonas de especial afluencia de turismo durante los meses del verano[3].

Además, si miramos el problema del paro desde la perspectiva de la juventud, y tomamos en cuenta los datos del paro para jóvenes (entre 16 y 29 años) y lo comparamos con la tasa general, vemos que históricamente la juventud tiene unos valores que duplican la tasa general de paro. Con el inicio de la crisis la tasa de paro se dispara al 35% en 2009, llegando a su máximo del 54,7% en 2013.

En estos momentos, conforme la tasa general de paro va decreciendo poco a poco (sin llegar en ningún caso a valores anteriores a los del inicio de la crisis, sino manteniéndose aun en un porcentaje de más del doble), ha ido también disminuyendo la tasa de paro juvenil, pasando actualmente al 45,26% (sin contar los jóvenes que buscan trabajo pero no están inscritos en los registros de las oficinas de empleo). Podemos seguir diciendo, por tanto, que casi la mitad de los jóvenes en disposición de trabajar tienen negado su futuro en nuestro país.

Diferencias entre la tasa de paro total y la de jóvenes entre 16 y 29 años

(Tomando de referencia en cada año el valor para el primer trimestre del año)

Sin título

Fuente: Edición propia con los datos de la EPA, 2º trimestre de 2016.

En todo esto estamos olvidando el número de jóvenes que anualmente cruza las fronteras para buscar un futuro y una estabilidad laboral en el extranjero. En el año 2008 el número de jóvenes entre 16 y 29 años que emigraba fue 288.432, y en el año 2015 las cifras provisionales hablan de 352.003 personas[4] (de ellos el 39% jóvenes de entre 20 y 35 años), teniendo el máximo número alcanzado en 2013 con 532.303 personas emigradas del país (de ellas, el 42% jóvenes de entre 20 y 35 años). Estas tasas no cuentan a los miles de jóvenes que hay fuera del país sin registrarse en las embajadas, pero son las cifras más objetivas que se pueden encontrar.

b. La falta de gobierno y las consecuencias para la juventud

Toda esto ocurre mientras en el país siguen sin llegar a acuerdos las principales fuerzas políticas tras la repetición de las elecciones el pasado mes de junio de 2016. El partido más votado, el PP, lucha por conseguir los apoyos suficientes, siendo el único compromiso determinante al que ha logrado llegar hasta el momento el voto a favor de Ciudadanos. Por el otro lado, la socialdemocracia sigue negando (aunque no de forma unánime ni cohesionada) el apoyo ni la abstención a la posible investidura de Mariano Rajoy mientras protagonizan diversos escenarios de tira y afloja, donde especialmente Podemos hace reiteradas ofertas al PSOE para caminar juntos y conformar una opción de gobierno alternativa a la del PP.

De esta manera se dibujan mayoritariamente dos escenarios: el primero marcado por la posibilidad de un gobierno del Partido Popular, aunque no sea con mayoría, y el segundo marcado por la convocatoria de unas terceras elecciones. Ambos escenarios significarían, en la práctica, el asentamiento de la LOMCE en todos los niveles educativos y, por tanto, la implantación durante al menos el curso que entra, y seguramente el siguiente.

Esto tiene unas repercusiones claras para el conjunto del estudiantado, pero la más clara de ellas parece ser la eliminación de la Selectividad, y su sustitución por otra prueba de acceso a la universidad que a día de hoy no hay constancia de qué tipo de prueba será, en qué consistirá, cómo deberá trabajarse desde la enseñanza en el Bachillerato, etc. Esto pone en manos de la incertidumbre a cientos de miles de estudiantes de 2º de Bach que se presentarán este año a esa supuesta nueva prueba.

El campo para la intervención del movimiento estudiantil este curso que entra está abonado. Todas estas dificultades generarán entre el estudiantado y el profesorado un malestar y una angustia justificados y combatibles. Angustia a la que se suma la aun incertidumbre sobre la aplicación del 3+2. Estos dos elementos, que de aplicarse significarían una nueva vuelta de tuerca en el proceso de privatización y de expulsión de los estudios superiores a los hijos e hijas de la clase obrera, definen claramente las reivindicaciones esenciales sobre las que debe construirse y canalizarse la lucha educativa durante este curso.



[3]     INE, nota de prensa sobre los resultados de la EPA del 2º trimestre de 2016.

[4]     INE. Migraciones exteriores desde 2008. Resultados nacionales.

 

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