El 29 de Julio de 2016 el Consejo de Ministros daba luz verde definitiva a la implantación del sistema de reválidas de la Ley Orgánica por la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), que incluye una prueba en 4º de ESO y otra en 2º de Bachillerato, a pesar de que en Abril de este mismo año se aprobó la paralización de dicha ley orgánica en el Parlamento. 

La inclusión de estas revalidas en la estructura educativa de Secundaria y Bachillerato implica que los estudiantes que no pasen la prueba de 4º de ESO verán limitadas sus opciones de formación a la realización de un Módulo de Formación Básica, al igual que los alumnos que no aprueben la reválida de Bachillerato no podrán acceder a la Universidad. Lo que este tipo de evaluaciones externas y pruebas de acceso pretenden es elevar el nivel formativo de la juventud de este país mediante el control burocrático externo, alejado de la realidad diaria, del progreso y de las particularidades del alumno.

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El sistema de revalidas es una de las manifestaciones concretas de la inutilidad pedagógica de la LOMCE, pues además de lo ya señalado, reduce el proceso de aprendizaje de años a la superación de una prueba decisiva que determinará de manera absoluta las posibilidades académicas de la juventud. Cualquier estudiante que haya superado el actual modelo de la Selectividad sabe qué tipo de formación se recibe durante el bachillerato: una formación basada en la presión y en la degradación de los contenidos y del propio proceso de aprendizaje. Lo aprobado implica además una deslegitimación del profesorado, al que se le quita el papel de evaluador definitivo.

A los enormes problemas que este decreto implica en términos pedagógicos, se le suman los costes económicos que va a significar para las familias trabajadoras.  Ante la posibilidad de que sus hijos e hijas se jueguen todas sus aspiraciones académicas a una sola prueba muchas familias se verán forzadas a recurrir a las ya cada vez más habituales academias privadas, expresión de lo inservible del modelo de educación pública actual. Esto por si no era ya suficiente con los costes del material escolar y del transporte. La educación pública de todos y para todos cada vez es más de unos pocos, pues casualmente quienes sí van a salir beneficiados de este sistema de reválidas son las grandes empresas privadas de evaluación.

Desde los Colectivos de Jóvenes Comunistas (CJC) denunciamos que la aprobación del sistema de revalidas es otro paso adelante en el proceso de convertir la educación pública en una educación que ni educa ni es pública. La aprobación de este sistema aumentará el fracaso escolar y favorecerá la progresiva exclusión de los hijos de las familias trabajadoras de la educación. La aprobación de este sistema convertirá en estructural la desigualdad y la mercantilización de nuestra educación, dividiendo los centros según el "nivel" obtenido en las pruebas y asignando según ese criterio los recursos (algo que ya hemos vivido muchos y muchas con la división de las universidades en universidades de "primera" y de "segunda").

Por ello desde los y las jóvenes comunistas de los CJC luchamos día a día en los centros de estudio por un sistema educativo que sea integral, gratuito, equitativo y que asegure verdaderamente una evaluación conjunta de los conocimientos del estudiante según su desarrollo particular e independientemente de sus recursos económicos o posición social. Por ello la Juventud Comunista apuesta por una educación pública que este realmente al servicio de la mayoría, al servicio del pueblo trabajador.

 

¡GANAR LAS AULAS, GANAR LAS CALLES!

¡NO A LA LOMCE, NO A LAS REVÁLIDAS!

¡LUCHA JUNTO A LA JUVENTUD COMUNISTA!

 

Comisión Política de los Colectivos de Jóvenes Comunistas (CJC)

Septiembre de 2016

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