Estimados camaradas.

Los jóvenes comunistas españoles creemos que el tema de este seminario se torna fundamental para desarrollar la lucha ideológica en nuestros países, especialmente los que son miembros de la Unión Europea. Es un tema de actualidad para la lucha de clases en nuestros países debido a que este año, en el marco del 100 aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre, las clases dominantes y sus escritores a sueldo redoblarán el ataque al proceso de construcción socialista en la Unión Soviética.

El poder burgués utiliza el anticomunismo en un momento histórico de agudización de la crisis general del capitalismo, cuando todavía no se ha salido de la crisis de superproducción y sobreacumulación de capital. En la situación actual, el anticomunismo se usa para que la clase obrera y los pueblos de Europa, tras años de empeoramiento de sus condiciones de vida y trabajo, no se encaminen a la ruptura con el poder de los monopolios y, por ende, a la construcción del socialismo.

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La defensa de los procesos de construcción socialista es un principio del internacionalismo proletario marcado desde el II Congreso de la Internacional Comunista en el punto 14 de los conocidos 21 puntos para la admisión a la III Internacional. El internacionalismo proletario consecuente es defender aquellos países donde la clase obrera está constituida como clase nacional en el poder; o los Estados en los que el poder perteneció al proletariado.

Tras el triunfo de la contrarrevolución en la URSS y los países de Europa Central y del Este ha aumentado la ofensiva anticomunista. La ofensiva anticomunista busca ejercer presión a los Partidos Comunistas y obreros para, o bien alterar su carácter revolucionario, mutándolos en partidos oportunistas, o bien conseguir su aislamiento con respecto al movimiento obrero y popular, e incuso su ilegalización. Es por eso por lo que los Colectivos de Jóvenes Comunistas consideramos que este tema tiene que ser abordado decisivamente por los Partidos  y Juventudes Comunistas de Europa y el mundo, así como el conjunto de la clase obrera y estratos populares, precisamente para evitar consecuencias extremadamente negativas para el movimiento obrero y popular.

El concepto de totalitarismo y la “teoría de los dos extremos” que equiparan falsamente al fascismo con los procesos de construcción socialista es, como sabemos, una de las herramientas usadas por las clases dominantes, y especialmente lanzada desde la Unión Europea. Se trata de un concepto repetido continuamente en las facultades (dándole continuamente la apariencia de científico y legitimándolo a través de estudios de renombrados filósofos, historiadores o politólogo), en los institutos (teniendo un papel protagonista en los libros de texto cuando se trata el tema de la historia reciente de Europa), en la prensa (por medio de artículos,de reportajes adornados por medio de testimonios y de columnas de opinión de reputadas personalidades de la literatura y el periodismo) y publicaciones “científicas”. Se trata de un concepto que falsea la historia, usando como central la tesis de que el fascismo y el socialismo son dictaduras contrapuestas a la democracia burguesa.

Mediante el mismo se niega la concepción marxista del Estado, que sí entiende a éste como un arma de dominación de clase. Los jóvenes comunistas de los CJC consideramos, partiendo de la ciencia del marxismo-leninismo, que la democracia burguesa y el fascismo son dos formas, con sus características propias, de dominación de la burguesía sobre la clase obrera. Son, por lo tanto, dictaduras de esta clase (de la burguesía) que mantiene su propia existencia mediante la explotación de millones de personas. Por su parte, el socialismo es la dictadura de la mayoría de la sociedad, la dictadura del proletariado sobre los explotadores. Negamos que dictadura y democracia sean conceptos absolutos, pues todos los Estados desde que surgieron han sido armas de una clase contra otra, como descubrieron Marx y Engels.

El mayor problema está cuando organizaciones que se reclaman y autodenominan del obreras o populares, e incluso partidos que se dicen comunistas, asumen esta concepción del totalitarismo, obviando el carácter de clase del Estado. En España, Pablo Iglesias, el Secretario General de PODEMOS, partido de la nueva socialdemocracia, utiliza también este concepto para descalificar a sus enemigos políticos.[1]

El  concepto de estalinismo también es usado para equiparar al nazifascismo con el proceso de construcción socialista en la Unión Soviética bajo la dirección de Stalin. Un concepto que es un ataque a los millones de muertos que dejó la clase obrera y el pueblo soviético en su victoria contra el fascismo. Las organizaciones trotskistas y socialdemocrátas, así como eurocomunistas han hecho suyo este término. El caso más paradigmático es el Partido de la Izquierda Europea que en el preámbulo de sus propios estatutos dicen “Hacemos esto desde la oposición, sin reservas, a las prácticas no democráticas y a los crímenes del estalinismo que estuvieron en contradicción absoluta con los ideales socialista y comunista”.[2] En este sentido, el PIE, con abundante financiación de la Unión Europea, hace el juego desde “la izquierda” al pensamiento único dictado desde la Unión Europea.

Pasando a ejemplos más centrado en nuestro país, además de las declaraciones ya citadas de Pablo Iglesias nos encontramos con la reciente inauguración de un momento en conmemoración a la contrarrevolución húngara del año 56, en su 60º Aniversario.[3] La propuesta de levantar dicho monumento fue llevada a cabo por el Partido Popular, pero se aprobó por unanimidad en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid, que actualmente se encuentra gobernado por Ahora Madrid (el partido instrumental de Podemos en Madrid). De este modo, la alcaldesa Manuela Carmena fue la encargada de la citada inauguración y, al escuchar los gritos de algunos asistentes de “Manuela dimisión” se permitió decir: "No pasa nada. Unos piensan una cosa y otros otra. Ésa es la maravilla de la libertad".[4]

Un ejemplo muy parecido al anterior lo tenemos en las declaraciones de Juan Ignacio Moreno Yagüe de Acevedo, parlamentario en Andalucía por PODEMOS, que afirmó en un tuit, tras la muerte de Fidel Castro “Otro dictador que muere en la cama. Uno menos.”, demostrando de esta forma la opinión que para ellos merece el Comandante Fidel.[5]

Igualmente, en el seno del oportunismo podemos observar posiciones totalmente anticomunistas, pero justificadas desde una supuesta posición “a la izquierda” o incluso “marxista”. Uno de los casos más paradigmáticos fue el del histórico dirigente del PCE (el cual fue diputado en el Parlamento español y europeo), Willy Meyer, el cual sentenció: “Dictadura, ni la del proletariado.”[6]

Pero estos ataques hacia el comunismo no sólo los encontramos en el día a día de la política de nuestro país; por contra, como ya hemos comentado, en la educación de los jóvenes españoles tenemos centenares de ejemplos, tanto en libros de texto, como en los apuntes que el propio profesorado elabora. Ejemplos podemos encontrar muchísimos pero sirvan estos fragmentos de dos libros de texto utilizados en el 4º curso de la educación secundaría: “El terror. Era la forma de acallar cualquier oposición. El terror era ejercido dentro del partido como sobre el conjunto de la sociedad.”[7] “La economía adoptó, por presión soviética, un extenso programa de nacionalizaciones, reformas agrarias radicales, y una economía planificada (…) Los resultados económicos, si embargo fueron muy pobres. Este hecho explica que la sociedad de estos países nunca alcanzara el nivel de vida de Occidente, debido al reducido consumo y a la baja calidad de los servicios públicos.”[8]

Como podemos observar, nos encontramos ante dos expresiones del anticomunismos. Uno abierto, directo y agresivo que manipula la historia sin ambages, equiparando al comunismo con el fascismo; y otro más sutil y encubierto desde una fraseología pseudo-revolucionaria, el cual plantea una alternativa “humana” y democrática, asumiendo que el socialismo real fue autoritario y anti-democrático. En el primer espectro encontramos a las fuerzas abiertamente burguesas y reaccionarias, en las segundas encontramos a todo tipo de oportunistas y fuerzas “cosmopolitas” progresistas.

En definitiva, nos encontramos con un panorama, tanto en España como en toda Europa, de un resurgimiento del anticomunismo; no porque alguna vez haya desaparecido, sino porque desde los gobiernos, los distintos partidos, las instituciones, la prensa, etc., ha habido un redoble de las energías en cuanto a la expansión de la propaganda anticomunista. Situación pues que nos obliga a nosotros y nosotras a hacer el mismo esfuerzo o más por doblar nuestras fuerzas a la hora de combatirla organizando una sistemática y tenaz batalla ideológica.

Colectivos de Jóvenes Comunistas.

 


[6]             http://www.pce.es/pl.php?id=3402

[7]             Historia 4 ESO. Editorial Grazalema, Santillana (Proyecto La Casa del Saber).

[8]             Geografía e Historia 4 ESO. Editorial Anaya (M. Burgos, M.C.Muñoz-Delgado).

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